El nuevo Reglamento de envases: ¿qué oportunidades abre para los profesionales ambientales en la Comunitat Valenciana?

El 12 de agosto de 2026 comenzó a aplicarse el Reglamento (UE) 2025/40 sobre los envases y residuos de envases, una norma que establece un nuevo marco europeo para abordar la sostenibilidad de los envases a lo largo de todo su ciclo de vida. El Reglamento introduce requisitos relacionados con su diseño, fabricación, reutilización, reciclabilidad, etiquetado y gestión cuando se convierten en residuos.

La entrada en aplicación de esta norma supone un cambio relevante para las empresas y administraciones, pero también plantea una cuestión desde el punto de vista profesional: ¿qué papel pueden desempeñar los profesionales ambientales ante este nuevo escenario?

La respuesta no está únicamente en las nuevas obligaciones que establece el Reglamento. En el caso de la Comunitat Valenciana, además, hay que tener en cuenta que este nuevo marco europeo se incorpora a un territorio que ya cuenta con una normativa y una planificación propia en materia de residuos y economía circular.

Una normativa europea que se suma a un marco autonómico ya existente

La Comunitat Valenciana cuenta desde 2022 con la Ley 5/2022, de residuos y suelos contaminados para el fomento de la economía circular, que incorpora medidas específicas para la prevención y gestión de residuos y dedica parte de su contenido a los envases.

La norma autonómica aborda cuestiones como el fomento de los envases reutilizables, la prevención de los residuos de envases industriales y comerciales o las condiciones aplicables a determinados embalajes no reutilizables y difícilmente reciclables. También establece medidas concretas relacionadas con los envases de bebidas reutilizables y con la reducción progresiva de determinados elementos, como las anillas de plástico.

Por ejemplo, la legislación valenciana establece objetivos específicos para la eliminación o sustitución de las anillas de plástico y contempla medidas para fomentar los sistemas de gestión de envases reutilizables industriales y comerciales. En el caso de las bebidas, la normativa autonómica establece además obligaciones para determinados establecimientos minoristas de alimentación en relación con la disponibilidad de referencias en envases reutilizables.

A este marco se suma el Plan Integral de Residuos de la Comunitat Valenciana, que continúa vigente y actúa como instrumento de planificación en materia de residuos. La Ley 5/2022 establece, además, que sus objetivos y medidas son vinculantes para las personas físicas y jurídicas, públicas o privadas, que intervienen en la producción, posesión, prevención o gestión de los residuos en la Comunitat Valenciana.

Por tanto, la aplicación del Reglamento europeo no parte de cero. Para las organizaciones que desarrollan su actividad en la Comunitat Valenciana, supone incorporar nuevos requisitos a un marco ambiental que ya venía evolucionando hacia la prevención de residuos y la economía circular.

Del residuo al ciclo de vida del envase

Una de las principales aportaciones del Reglamento europeo es precisamente ampliar la mirada sobre el envase.

La cuestión ya no se limita a determinar qué ocurre cuando un envase se convierte en residuo. Las decisiones que se toman antes tienen también consecuencias ambientales: qué materiales se utilizan, cuánto material es necesario, cómo se diseña el envase, si puede reutilizarse, qué posibilidades existen de reciclarlo o qué información recibe el consumidor.

El Reglamento establece requisitos para la sostenibilidad y el etiquetado ambiental de los envases y contempla medidas destinadas a prevenir la generación de residuos, entre ellas la reducción de envases innecesarios y el fomento de la reutilización y el rellenado. También incorpora requisitos relacionados con la recogida y el tratamiento de los residuos de envases.

Esto hace que las decisiones relacionadas con los envases tengan una dimensión cada vez más transversal dentro de las organizaciones. Ya no afectan únicamente al área encargada de la gestión de residuos, sino que pueden implicar al diseño de producto, compras, producción, logística, comercialización o estrategia empresarial.

Y es precisamente en esa intersección donde el conocimiento ambiental puede adquirir un mayor valor.

¿Qué oportunidades abre para los profesionales ambientales?

La aplicación del nuevo Reglamento puede generar nuevas necesidades de análisis, asesoramiento y adaptación por parte de las organizaciones.

Una de ellas está relacionada con la consultoría ambiental y el cumplimiento normativo. Las empresas tendrán que conocer qué requisitos les resultan aplicables, analizar su situación y determinar qué cambios deben introducir en sus procesos o productos. En este trabajo, el profesional ambiental puede aportar capacidad para interpretar la normativa desde una perspectiva técnica y trasladarla a medidas concretas.

También adquiere importancia el ecodiseño. Si parte de los requisitos ambientales se incorporan desde las primeras fases de diseño, será necesario valorar los materiales utilizados, la cantidad de recursos empleados, las posibilidades de reutilización y las condiciones que faciliten el reciclaje posterior.

Esta cuestión conecta directamente con la economía circular. Reducir el consumo de materiales, prolongar la vida útil de los productos, facilitar la reutilización y mantener los materiales en circulación durante más tiempo requiere analizar los procesos desde una perspectiva diferente a la de la gestión tradicional de residuos.

En este ámbito, los profesionales ambientales pueden participar en el diseño de estrategias de prevención y circularidad, en la evaluación de alternativas y en la identificación de oportunidades de mejora dentro de las organizaciones.

La gestión de residuos constituye otro de los ámbitos directamente relacionados con este cambio. Las características de los envases condicionan las posibilidades de recogida, clasificación, tratamiento y reciclaje. Por ello, la adaptación de los sistemas de gestión requiere también conocimiento técnico sobre los flujos de materiales y sobre las distintas opciones de valorización y tratamiento.

A todo ello se suma la necesidad de integrar estas cuestiones en las estrategias de sostenibilidad de las empresas. El cumplimiento de las obligaciones ambientales puede dejar de ser una cuestión aislada para formar parte de decisiones relacionadas con proveedores, compras, producción, logística o diseño de producto.

Una oportunidad que va más allá de las empresas

El impacto del nuevo marco no se limita al sector privado.

Las administraciones públicas también tienen un papel relevante en la prevención y gestión de los residuos, en la planificación, en la contratación pública, en la educación ambiental y en el seguimiento de los objetivos establecidos por la normativa.

En la Comunitat Valenciana, la propia Ley 5/2022 incorpora instrumentos de planificación, prevención, contratación pública sostenible, educación ambiental y gestión de residuos dentro de la política autonómica de economía circular.

Esto amplía también el espacio de actuación profesional. La aplicación de las políticas ambientales requiere personas capaces de analizar información, elaborar estudios, evaluar alternativas, realizar seguimiento de objetivos y trasladar los requisitos normativos a proyectos y actuaciones concretas.

En otras palabras, la transición hacia una economía más circular no depende únicamente de nuevas normas, sino también de la capacidad técnica para aplicarlas.

El papel de los ambientólogos ante este nuevo escenario

La evolución de la normativa sobre envases es un buen ejemplo de cómo los retos ambientales están dejando de estar vinculados a un único ámbito de actividad.

Un mismo problema puede requerir conocimientos sobre residuos, economía circular, legislación ambiental, análisis de ciclo de vida, gestión empresarial, sostenibilidad, planificación o educación ambiental. Esta transversalidad forma parte precisamente del perfil de los profesionales de las Ciencias Ambientales.

Desde el COAMBCV defendemos que esta realidad debe tener también su reflejo en los espacios profesionales en los que se toman decisiones y se aplican las políticas ambientales.

El Colegio trabaja en la representación y defensa de la profesión ambiental, poniendo en valor las competencias de los ambientólogos y ambientólogas y su capacidad para intervenir en ámbitos como la gestión ambiental, la consultoría, la gestión de residuos, la economía circular o la administración ambiental. El carácter multidisciplinar de la titulación permite desarrollar funciones en diferentes sectores y ámbitos de actividad, sin limitar la profesión a un único tipo de puesto o tarea.

En este sentido, la aplicación del nuevo Reglamento de envases no debería entenderse únicamente como una cuestión normativa. También pone sobre la mesa la necesidad de contar con profesionales capaces de interpretar los cambios, evaluar sus implicaciones ambientales y acompañar a empresas y administraciones en su aplicación.

Para el COAMBCV, defender este espacio profesional forma parte de una labor más amplia: contribuir a que el conocimiento ambiental tenga presencia allí donde se diseñan, aplican y evalúan las políticas y decisiones que afectan al territorio.

Un nuevo marco, nuevos retos y nuevas oportunidades

El Reglamento (UE) 2025/40 introduce cambios importantes en la forma de abordar los envases en la Unión Europea. En la Comunitat Valenciana, su aplicación se suma a un marco autonómico que ya incorpora objetivos y medidas específicas relacionadas con la prevención, la reutilización, el reciclaje y la economía circular.

Para las organizaciones, esto supone un nuevo proceso de adaptación. Para los profesionales ambientales, también puede representar una oportunidad para seguir desarrollando su actividad en ámbitos cada vez más relacionados con la transformación de los modelos productivos y de consumo.

Porque detrás de una nueva obligación ambiental no solo hay una norma que cumplir. También hay decisiones que analizar, procesos que transformar y soluciones que diseñar. Y en ese proceso, el conocimiento técnico de los profesionales ambientales tiene un papel que reivindicar.

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