La gestión de los residuos vuelve a situarse en el centro del debate ambiental en la Comunitat Valenciana. El aumento de los residuos generados, la capacidad limitada de algunas infraestructuras y unos objetivos europeos y autonómicos cada vez más exigentes plantean nuevos retos para el sistema.
La cuestión ha vuelto a la actualidad después de que la Generalitat haya abierto la puerta a la valorización energética de residuos como una de las posibles alternativas ante la falta de capacidad de algunas instalaciones. Según la información publicada por Cadena SER, cerca del 50 % de los residuos generados en la Comunitat Valenciana terminan actualmente en vertedero, mientras que las instalaciones de algunas áreas de gestión se encuentran próximas a alcanzar su capacidad. (Fuente: Noticia Cadena SER)
Un reto que va más allá de dónde llevar los residuos
El problema no es únicamente la capacidad de los vertederos. La Comunitat Valenciana tiene que avanzar hacia un modelo que reduzca la cantidad de residuos que se generan y aumente los que se reutilizan, reciclan o valorizan.
La Ley 5/2022 de residuos y suelos contaminados para el fomento de la economía circular establece objetivos claros: el depósito de residuos municipales en vertedero no debe superar el 28 % desde 2025, el 20 % desde 2030 y el 10 % desde 2035. Estos objetivos se integran en el marco de planificación del Plan Integral de Residuos de la Comunitat Valenciana (PIRCV).
La situación actual muestra, por tanto, la dimensión del reto. No se trata solo de disponer de nuevas infraestructuras, sino de mejorar todo el sistema, desde la prevención y la separación en origen hasta la recogida, el tratamiento, la reutilización y el reciclaje.
Esto obliga a tomar decisiones con una visión global y a analizar qué soluciones permiten avanzar hacia los objetivos ambientales establecidos.
¿Dónde entra el profesional ambiental?
Es precisamente en este punto donde el papel de los profesionales ambientales adquiere especial relevancia.
La gestión de residuos requiere mucho más que infraestructuras. Implica planificación territorial, conocimiento de los flujos de residuos, evaluación de alternativas, seguimiento de indicadores, prevención, gestión de biorresiduos, economía circular y cumplimiento normativo.
El profesional ambiental puede intervenir en diferentes fases del sistema, aportando una visión transversal que permita conectar la normativa con la realidad técnica y territorial.
Y esta perspectiva resulta especialmente importante cuando se plantean alternativas como la ampliación de vertederos o la valorización energética. Antes de adoptar una solución es necesario analizar los datos, conocer las características de los residuos, estudiar las diferentes opciones y valorar sus impactos ambientales.
En este contexto, el conocimiento técnico-profesional de los ambientólogos y ambientólogas puede contribuir a que las decisiones se adopten con una visión ambiental y basada en criterios técnicos.
La planificación es una parte esencial de la solución
La gestión de residuos requiere una visión territorial. La Comunitat Valenciana está dividida en diferentes áreas de gestión y el Plan Integral de Residuos de la Comunitat Valenciana (PIRCV) actúa como instrumento de planificación y coordinación de las actuaciones en materia de prevención y gestión de residuos.
La Ley 5/2022 establece que el PIRCV debe incorporar un diagnóstico actualizado de la situación, objetivos cuantificados para los diferentes flujos de residuos, medidas para la prevención, reutilización, reciclaje, valorización y eliminación, así como indicadores que permitan realizar un seguimiento de los resultados. También debe definir el esquema general de las infraestructuras necesarias para la gestión de los residuos.
Por tanto, hablar de residuos significa hablar también de planificación territorial, necesidades de infraestructura, flujos de materiales, costes, impactos ambientales, emisiones, transporte y coordinación entre administraciones.
Esta visión resulta especialmente importante cuando se plantean alternativas como la ampliación de vertederos o la valorización energética. Cualquier decisión debería analizarse dentro del conjunto del sistema y teniendo en cuenta qué opción ofrece mejores resultados ambientales y cómo contribuye al cumplimiento de los objetivos establecidos.
Separar mejor para gestionar mejor
Otro de los aspectos que está adquiriendo protagonismo es la separación en origen.
Según las declaraciones recogidas en la información publicada esta semana, la fracción orgánica representa alrededor del 40 % de los residuos y los residuos textiles entre un 10 % y un 15 %. Mejorar su separación permitiría reducir la cantidad de residuos que llegan mezclados a las plantas de tratamiento y, posteriormente, al vertedero.
La cuestión vuelve a mostrar que la gestión de residuos no depende exclusivamente de las infraestructuras finales. También requiere mejorar las fases anteriores: cómo se generan los residuos, cómo se recogen, cómo se separan y qué posibilidades existen para recuperar los materiales.
En este punto, la prevención, la educación ambiental, el diseño de los sistemas de recogida y el seguimiento de los resultados adquieren tanta importancia como la capacidad de tratamiento disponible.
Del cumplimiento normativo a la toma de decisiones
La evolución de la normativa en materia de residuos está haciendo que la gestión ambiental sea cada vez más compleja.
Los profesionales no solo deben conocer las obligaciones legales. También tienen que ser capaces de interpretarlas, aplicarlas y evaluar sus resultados.
En el caso de los residuos, esto significa trabajar con normativa europea, estatal y autonómica, pero también conocer la realidad territorial y las características concretas de cada sistema de gestión.
Para una administración, por ejemplo, puede implicar diseñar o revisar un sistema de recogida separada. Para una empresa, adaptar sus procesos de producción y gestión de residuos. Para una instalación, evaluar su funcionamiento y sus impactos. Para un proyecto de infraestructura, analizar sus efectos ambientales y su compatibilidad con la planificación existente.
En todos estos casos existe un punto en común: la necesidad de conocimiento ambiental aplicado a la toma de decisiones.
El papel del COAMBCV en la defensa de la profesión
Desde el COAMBCV consideramos que debates como el actual sobre la gestión de residuos también deben servir para poner en valor el papel de los profesionales ambientales.
La gestión de los residuos es un ámbito en el que confluyen normativa, planificación, conocimiento científico y técnico, gestión pública y privada y toma de decisiones con efectos directos sobre el territorio y la ciudadanía.
Por ello, contar con profesionales especializados en Ciencias Ambientales permite incorporar una visión transversal que conecte estos diferentes elementos y contribuya a que las decisiones se adopten con criterios técnicos y ambientales.
La defensa de la profesión que realiza el COAMBCV pasa también por reivindicar este papel: que los ambientólogos y ambientólogas estén presentes en los equipos y procesos donde se planifican, evalúan y gestionan las políticas ambientales.
No se trata únicamente de ocupar un determinado puesto de trabajo. Se trata de reconocer el valor de las competencias profesionales ambientales y su aportación a problemas complejos que no pueden abordarse desde una única disciplina.
En un escenario como el actual, en el que la Comunitat Valenciana tiene que mejorar sus sistemas de prevención, recogida, tratamiento y valorización y, al mismo tiempo, reducir progresivamente el depósito en vertedero, ese conocimiento va a ser cada vez más necesario.
Un reto que exige mirar más allá
La situación actual de la gestión de residuos en la Comunitat Valenciana pone sobre la mesa un reto que no tiene una única solución.
Será necesario mejorar las infraestructuras allí donde sean necesarias, pero también prevenir la generación de residuos, aumentar la recogida separada, mejorar los tratamientos, incrementar la reutilización y el reciclaje y avanzar hacia modelos de economía circular.
Las decisiones que se adopten en los próximos años tendrán que responder a objetivos ambientales concretos y estar respaldadas por planificación, datos y conocimiento técnico.
Y en ese proceso, los profesionales ambientales tienen un papel que desempeñar: analizar, planificar, evaluar y acompañar la transformación del sistema de gestión de residuos.
Desde el COAMBCV seguiremos defendiendo que ese conocimiento profesional debe estar presente en los espacios donde se toman las decisiones ambientales que afectan a nuestro territorio.



